Por Florencia Gagliardi | @mfgagliardi

Búsqueda de identidad
Foto: Ilustrativa, Pexels

Sé que no vine a Italia por qué sí.  

Sé que lo sentía en el corazón.

Sé que hubo algo que me llamó.

Ahora pienso que no existen las casualidades.    

Tampoco los encuentros fortuitos. 

Que el azar es un guiño del destino.

Es la mañana del 17 de noviembre de 2019 y el otoño en Módena se mezcla con una llovizna sutil. El cielo está nublado y el aire es un poco húmedo. Sobre la vía Giardini se escucha el rugir de algunos autos que van y vienen. Mientras espero el colectivo para ir a Parma, saco el celular del bolsillo y busco una foto en la que tengo dos años y estoy en San Bernardo, Argentina.

Aparezco mirando al suelo, agazapada en los brazos de mi mamá, mientras que mi hermano, a mi lado, mira serio a la cámara. Veo la foto y pienso que hoy para mí no es un día más.  A pocos metros veo a un hombre y a una mujer acercarse. Hay en su andar un sigilo que no logro descifrar.

Cuando llegan hacia donde estoy, el hombre me pregunta si los horarios del domingo son distintos. Le digo que sí y le muestro los que están en un cartel. El próximo colectivo debería pasar exactamente a las 11:10. El hombre se queda pensando y me pregunta si estamos en un barrio residencial, a lo que respondo con una mueca de incerteza. “¿Es una zona de fábricas?”, indaga después.

Tropea y Saracena

De nuevo no sé qué decir y le digo que en realidad no lo sé porque soy de Argentina. Inmediatamente el hombre abre los ojos y mira a la mujer con complicidad. Entonces me responde que ellos tampoco son de Módena y que viven en una ciudad de Calabria. “¿De Calabria?”, pregunto sorprendida. “Sí, de Calabria”. “Mi bisabuelo era de Tropea y mi tatarabuelo de Saracena”, les digo. El hombre parece curioso y me pregunta qué hago en el norte si mis antepasados eran del sur.

Tropea, Calabria, Italia
Foto: Tropea, Calabria, Pixabay

«Tenés que ir a Calabria», dice de inmediato, mientras se acerca el autobús. Lleva puesta una bufanda de color azul, un gorro y un paraguas para batallar la llovizna. La mujer sube primero. “Buongiorno”, saludan al conductor. Subo detrás y pago el boleto. “Te podés sentar acá”, dice, mientras me hace una señal con la mano para que me ubique a su lado. El autobús avanza y me concentro en la mirada. Escucho su historia y él escucha la mía.

Hasta casi el final de la conversación no sabré que el hombre se llama Anthony, que es de Lamezia Terme, Catanzaro y que es dueño de una escuela de idiomas. Que vivió en los Estados Unidos y que estudió el español durante tres años y que en su escuela hay una profesora argentina que enseña inglés y con quien a veces practica el español para no olvidarlo.

Gagliardi en Italia

Por momentos Anthony intenta hablar el español y me pide que lo corrija. “Háblame en argentino”, dice, atraído por mi acento. “¿No hablás inglés, no?”, me interroga luego. Entonces, en un segundo, sobreviene la pregunta. «¿Cuál es tu apellido?». «Gagliardi», contesto.

“¡Gagliardi!”, exclama. En Italia Gagliardi es un apellido bastante común. Hay quienes dicen que es originario del norte y quienes dicen que es originario del sur. María, una señora que conocí en Siena, Toscana, me dijo que Gagliardi significa «fuerza». Le cuento a Anthony que estoy tramitando la ciudadanía mientras estudio el italiano y le digo lo que a muchos: que no se trata sólo de una ciudadanía, que se trata de una búsqueda de identidad.

Una búsqueda de identidad

Quiero recordar que todo empezó cuando armamos con mi abuela un árbol genealógico para saber cuáles eran nuestras raíces. Quiero contarles a los que me preguntan por qué estoy en Italia lo que significa para mí estar viviendo en un país que siento inexplicablemente un poco propio. Que no exagero cuando digo que busqué durante casi dos años partidas de nacimiento, matrimonio y muerte. Que escarbé en el tiempo y viajé al pasado en tres generaciones. Quiero recordar que escribí mails a muchísimas comunes de Italia para encontrar primero a mi bisabuelo Francesco Orfano de Tropea.

Foto: Documentos.

Que hablé con gestores que me dijeron que los documentos se habían quemado en un incendio y que ya no existían. Que fui a un patronato de Buenos Aires y me dijeron que siguiera buscando. Hasta que un día recibí un mail del Archivo de Estado de Catanzaro que decía que lo habían encontrado. Y entonces supe que Francesco era hijo de Raffaele y de Josefa y que había nacido en Tropea el 1 de enero de 1881. Y que cuando eso sucedió, lloré de la emoción.

Quiero recordar que a fuerza de insistencia seguí buscando. Y que a fuerza de insistencia también lo encontré a Vincenzo, mi tatarabuelo de apellido Gagliardi, nacido el 3 de diciembre de 1862 en Saracena, Cosenza, hijo de Leone Gagliardi y Vittoria di Leone. Porque no hay búsquedas sin sentido. Hay búsquedas que nos encuentran y nos empujan a seguir buscando. 

Antepasados y conexiones

Anthony se queda pensando y me interrumpe. Permanezco concentrada en su mirada. “¿Sabés cómo se llama eso?”, dice. “Es el alma que te llama, son tus antepasados que te trajeron hasta acá”. Por un instante siento un nudo en la garganta. Me digo a mí misma que este no es un encuentro fortuito. Que hoy, 17 de noviembre, no es un día más. Que no hay encuentros casuales. Que el azar a veces es un guiño del destino.

Bisabuelo de Italia
Foto: Francesco, bisabuelo de Tropea.

Entonces pienso en Francesco, mi bisabuelo al que conocí sólo a través de una foto sepia, en Francesca Elvira, mi abuela argentina a la que amé con todo el corazón, en Vincenzo Gagliardi y en Domenica Salvati, mis tatarabuelos italianos de Saracena, en Vincenzo, mi bisabuelo que se casó con Mercedes, una española de La Coruña y en Vicente Pedro, mi abuelo argentino. Casi todos ya no están, pero fueron el motor de esta búsqueda. Permanecen vivos en esta historia y en la sangre de nosotros, los descendientes. Como si las almas tuvieran la capacidad de llamarnos y guiarnos. De susurrarnos el camino.

#TuHistoriaconItalia

En Todo sobre Italia queremos conocer las historias de quienes forman parte de nuestra sangre e identidad, nuestros ancestros.

Queremos que nos cuentes qué te une al país, si es la comida o alguna costumbre en particular o tradición que hayas heredado, si es el lenguaje o si hay algo en especial que te hayan transmitido tus antepasados italianos. Escribinos y contanos #TuHistoriaConItalia y te vamos a contactar para publicarla en el sitio. ¡Queremos leer tu relato!

contacto@todosobretalia.com

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