Mientras las redes se llenaban de estereotipos, en una ciudad del sur de Italia ocurrió una escena muy distinta. La iniciativa fue destacada por la asociación local OpeNoto.

Después de la transmisión de la final del Mundial entre España y Argentina en una pantalla gigante instalada en la Piazza Municipio de Noto, un grupo de jóvenes argentinos decidió quedarse unos minutos más para recoger botellas, vasos y otros residuos que habían quedado tras el encuentro.
Las imágenes fueron difundidas por OpeNoto, una asociación local dedicada a promover el territorio y las actividades comerciales del Val di Noto. Bajo el lema «Insieme possiamo fare la differenza» («Juntos podemos marcar la diferencia»), la organización compartió fotografías del grupo mientras limpiaba las escalinatas de la Catedral, donde cientos de personas habían seguido el partido.
En su publicación recordó que «en Noto vive una numerosa y espléndida comunidad argentina» y explicó que, una vez terminado el encuentro y pese a la desilusión por la derrota de su selección, «estos chicos se quedaron a limpiar las escalinatas de la Catedral». Para la organización, se trató de «un gesto simple, pero de enorme valor», un «ejemplo concreto de sentido cívico, respeto y amor por la ciudad».
Un gesto que contrasta con el clima de hostilidad
El gesto adquiere relevancia por el contexto en el que se produjo. Tras la final del Mundial, las redes sociales amplificaron mensajes que, más allá de las críticas por hechos puntuales, derivaron en generalizaciones sobre los argentinos e incluso en expresiones de odio que terminaron reflejándose en episodios de violencia. Frente a ese clima, la escena vivida en Noto ofrece otra imagen: la de jóvenes que, aun con la tristeza por la derrota, agradecieron la hospitalidad de la ciudad con un gesto de respeto hacia el espacio público.
Una comunidad con fuerte presencia en Sicilia
Noto, una de las ciudades barrocas más importantes de Sicilia declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que alberga desde hace años una numerosa comunidad argentina. Su presencia forma parte de la vida cotidiana de la ciudad, como recordó la propia OpeNoto en la publicación que acompañó las imágenes del gesto.

Por eso no sorprendió que la final del Mundial se viviera con intensidad, pero sí llamó la atención lo que ocurrió cuando terminó el partido: mientras muchos regresaban a sus casas, un grupo decidió dedicar unos minutos a dejar limpia la plaza.
Un gesto sencillo que merece ser contado
En los ultimos días, las redes sociales estuvieron dominadas por miles de publicaciones que generalizaron comportamientos y difundieron mensajes ofensivos hacia los argentinos después de la final del Mundial.
Ni los mensajes que circulan en las redes ni un gesto aislado definen a un país. Pero historias como la de Noto recuerdan que, detrás de las generalizaciones, siempre existen personas y hechos concretos que también merecen ser contados.
Los comentarios que destacaron la iniciativa
La publicación de OpeNoto recibió numerosos mensajes de reconocimiento. Vecinos italianos destacaron la educación y el sentido cívico del grupo, mientras que varios argentinos agradecieron que la asociación decidiera visibilizar el gesto.
Una de las usuarias escribió: “¡Gracias por este reconocimiento! No crean todas las mentiras que se dicen sobre nosotros en estos momentos”. Otra argentina confesó que, «dentro de tanto odio hacia nuestro país”, el mensaje se sentía “como una caricia al alma». OpeNoto respondió con una frase que resumió el espíritu de la publicación: «No debe haber odio entre las naciones, somos todos hermanos«.
A esas palabras se sumaron numerosos aplausos y mensajes como «Grazie fratelli» («Gracias, hermanos»).


