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Curon, el pueblo medieval sumergido bajo el agua

Ubicado en la provincia de Bolzano, en el norte de Italia, es una postal repleta de intriga y belleza. La historia a lo largo de los años y su actualidad.

Curon, una postal de cuentos con historia
Curon, una postal de cuentos con historia

Allí donde emerge un lago rodeado de montañas y un viejo campanario del siglo XIV, 70 años atrás existió un pueblo del que ahora sólo se conservan los recuerdos. Curón Venosta o simplemente Curon, está ubicado en la región de Trentino-Alto Adige, en la provincia de Bolzano y despierta tanta belleza como intriga.

La historia de Curon

Se encuentra ubicado en los confines de Italia, antes de cruzar la frontera con Austria, Suiza y Liechtenstein, y su historia se remonta a los años de la Primera Guerra Mundial, cuando Trentino-Alto Adige -que formaba parte del Imperio Austrohúngaro- fue anexionada a Italia, tras un acuerdo de paz, convirtiéndose el Trentino y el Tirol del Sur en territorio italiano.

En aquel entonces el gobierno de Víctor Manuel III retomó un proyecto del imperio para producir una central hidroeléctrica con la unificación de los embalses naturales en un solo lago. La planificación comenzó con el entonces Comité Promotor de la Società Elettrica Alto Adige, que se convertiría en el Grupo Montecatini. Primero se les dijo a los habitantes que el dique tendría cinco metros de altura, pero una vez aprobado el proyecto, Montecatini obtuvo permiso para elevar el nivel del agua hasta 22 metros.

Curon está ubicado en los confines de Italia, antes de cruzar la frontera con Austria, Suiza y Liechtenstein.
Curon está ubicado en los confines de Italia, antes de cruzar la frontera con Austria, Suiza y Liechtenstein.

El fascismo y Hitler

Con la llegada del fascismo, comandado por Benito Mussolini, se produjo la italianización de toda la región y los alemanes tuvieron que acatar las reglas impuestas. Según reconstruye el escritor Marco Balzano en «Me quedo aquí», Curón fue el primer pueblo arrasado por el dictador, que les prohibió a sus habitantes hablar el alemán, trabajar y vestirse como querían.

Hitler se convirtió, entonces, es una especie de «ídolo» para aquellos que poblaban el lugar. «Esa gente odiaba a Mussolini porque habían estado empobreciéndose bajo su yugo desde 1921, y lo que vio, cuando los nazis tomaron Italia en septiembre de 1943, fue que las obras del embalse se detenían, que Hitler les daba trabajo (…) y que podían volver a hablar su lengua. Para ellos, el nazismo era bueno, les estaba rescatando de una situación insostenible», señaló el escritor al diario El País.

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Con la llegada del fascismo se produjo la italianización de toda la región.
Con la llegada del fascismo, comandado por Benito Mussolini, se produjo la italianización de toda la región.

Una pesadilla hecha realidad

Los años pasaron y con el fin de la Segunda Guerra Mundial, los nazis abandonaron el pueblo y las obras de la central hidroeléctrica, que habían permanecido en suspenso, se reanudaron en 1948, obligando a sus habitantes a abandonar sus casas contra su propia voluntad.

Algunas versiones dicen que el párroco llegó a pedir la intervención del Papa Pío XII, pero fue en vano. En 1949 Montecatini puso en marcha los primeros cierres y a principios de 1950 el antiguo pueblo, en el que vivían 150 familias con un total de casi 2000 habitantes, fue sumergido en el agua y con él también otras ciudades próximas, como Arlung, Piz, Gorf y Stockerhöfe.

El campanario, lo único que quedó a salvo

Con el desplazamiento de los habitantes río arriba, se forjó un pueblo nuevo, conocido en la actualidad como Curon Venosta. Sin embargo, antes de que todo ello ocurra, de acuerdo a un artículo del periódico Il Post, las campanas de la Iglesia de Santa Catalina de Alejandría sonaron por última vez en julio de 1950 y el pueblo fue volado con cientos de cargas de explosivos y enterrado en el olvido. Lo único que sobrevivió fue el campanario de estilo románico, del 1357, que aún permanece como el testigo del aquel pueblo sumergido y que fue restaurado años atrás como parte del patrimonio cultural.

Santa Catalina de Alejandría.
Las campanas de Santa Catalina de Alejandría sonaron por última vez en julio de 1950.

En el 2021 el embalse tuvo que ser vaciado por obras de renovación, dejando al descubierto el terreno después de 70 años, en una oportunidad extraordinaria que ni pobladores ni turistas quisieron desaprovechar para retratar los restos del pueblo oculto.

Curon, una postal de cuento

Hoy Curon, el pueblo bajo el agua, en el lago de Resia, es una postal que atrae a miles de turistas y que sirvió entre otras cosas de inspiración para la creación de la serie de Netflix que lleva su nombre y que narra la historia de una joven que regresa al pueblo después de un hecho perturbador. Dicen, sin embargo, que a veces la realidad supera a la ficción.

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