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Curon, el pueblo sumergido de Italia que inspiró una serie de Netflix

Por Florencia Gagliardi

Ubicado en la provincia de Bolzano, en el norte de Italia, es una postal repleta de intriga y belleza. La historia a lo largo de los años y su actualidad.

Curon, una postal de cuentos con historia
Curon, una postal de cuentos con historia

En el norte de Italia existe un pueblo medieval sumergido sumergido bajo un lago del que solo sobresale un viejo campanario del siglo XIV. Su misteriosa historia inspiró una serie de Netflix y hasta una novela.

Curón Venosta, o simplemente Curon, está ubicado en la región de Trentino-Alto Adige, en la provincia de Bolzano, y despierta tanta fascinación como intriga. Allí emerge un lago rodeado de montañas, donde hace más de 70 años existió un pueblo del que hoy solo sobreviven los recuerdos.

¿Qué pasó en Curon y por qué el pueblo quedó bajo el agua?

Curon se encuentra en los confines del norte de Italia, muy cerca de las fronteras con Austria, Suiza y Liechtenstein. Su historia se remonta a los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, cuando Trentino-Alto Adige —que hasta entonces formaba parte del Imperio Austrohúngaro— fue anexada a Italia tras un acuerdo de paz, convirtiéndose el Trentino y el Tirol del Sur en territorio italiano.

Fue entonces cuando el gobierno de Víctor Manuel III retomó un antiguo proyecto hidroeléctrico que buscaba unificar varios embalses naturales para crear un único lago artificial. La planificación quedó en manos de la Società Elettrica Alto Adige, que más tarde pasaría a formar parte del Grupo Montecatini.

En un primer momento, a los habitantes de Curon se les aseguró que el dique tendría apenas cinco metros de altura. Sin embargo, una vez aprobado el proyecto, Montecatini obtuvo autorización para elevar el nivel del agua hasta 22 metros, una decisión que terminaría cambiando para siempre la historia del pueblo.

Curon está ubicado en los confines de Italia, antes de cruzar la frontera con Austria, Suiza y Liechtenstein.
Curon está ubicado en los confines de Italia, antes de cruzar la frontera con Austria, Suiza y Liechtenstein.

El fascismo y Hitler

Con la llegada del fascismo, comandado por Benito Mussolini, se produjo la italianización de toda la región y los alemanes tuvieron que acatar las reglas impuestas. Según reconstruye el escritor Marco Balzano en «Me quedo aquí» (Resto qui), Curón fue el primer pueblo arrasado por el dictador, que les prohibió a sus habitantes hablar el alemán, trabajar y vestirse como querían.

Hitler se convirtió, entonces, es una especie de «ídolo» para aquellos que poblaban el lugar. «Esa gente odiaba a Mussolini porque habían estado empobreciéndose bajo su yugo desde 1921, y lo que vio, cuando los nazis tomaron Italia en septiembre de 1943, fue que las obras del embalse se detenían, que Hitler les daba trabajo (…) y que podían volver a hablar su lengua. Para ellos, el nazismo era bueno, les estaba rescatando de una situación insostenible», señaló el escritor al diario El País.

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Con la llegada del fascismo se produjo la italianización de toda la región.
Con la llegada del fascismo, comandado por Benito Mussolini, se produjo la italianización de toda la región.

Una pesadilla hecha realidad

Los años pasaron y con el fin de la Segunda Guerra Mundial, los nazis abandonaron el pueblo y las obras de la central hidroeléctrica, que habían permanecido en suspenso, se reanudaron en 1948, obligando a sus habitantes a abandonar sus casas contra su propia voluntad.

Algunas versiones dicen que el párroco llegó a pedir la intervención del Papa Pío XII, pero fue en vano. En 1949 Montecatini puso en marcha los primeros cierres y a principios de 1950 el antiguo pueblo, en el que vivían 150 familias con un total de casi 2000 habitantes, fue sumergido en el agua y con él también otras ciudades próximas, como Arlung, Piz, Gorf y Stockerhöfe.

El campanario, lo único que quedó a salvo

Con el desplazamiento de los habitantes río arriba, se forjó un pueblo nuevo, conocido en la actualidad como Curon Venosta. Sin embargo, antes de que todo ello ocurra, de acuerdo a un artículo del periódico Il Post, las campanas de la Iglesia de Santa Catalina de Alejandría sonaron por última vez en julio de 1950 y el pueblo fue volado con cientos de cargas de explosivos y enterrado en el olvido.

Lo único que sobrevivió fue el campanario de estilo románico, del 1357, que aún permanece como el testigo del aquel pueblo sumergido y que fue restaurado años atrás como parte del patrimonio cultural.

Santa Catalina de Alejandría.
Las campanas de Santa Catalina de Alejandría sonaron por última vez en julio de 1950.

En el 2021 el embalse tuvo que ser vaciado por obras de renovación, dejando al descubierto el terreno después de 70 años, en una oportunidad extraordinaria que ni pobladores ni turistas quisieron desaprovechar para retratar los restos del pueblo oculto.

Hoy Curon, el pueblo bajo el agua, en el lago de Resia, es una postal que atrae a miles de turistas y que sirvió entre otras cosas de inspiración para la creación de la serie de Netflix que lleva su nombre y que narra la historia de una joven que regresa al pueblo después de un hecho perturbador. Dicen, sin embargo, que a veces la realidad supera a la ficción.

La historia real detrás de la serie Curon de Netflix

El misterioso campanario que emerge del lago Resia inspiró en 2020 la serie italiana Curon, producida por Netflix y ambientada en este pequeño pueblo del norte de Italia. La ficción mezcla thriller, drama sobrenatural y antiguas leyendas locales, tomando como escenario la verdadera historia de Curon Venosta y su pueblo sumergido.

Aunque la serie incorpora elementos fantásticos y de terror, gran parte de su atmósfera nace de un hecho real: la inundación del antiguo pueblo de Curon en 1950 para la construcción de un embalse hidroeléctrico.

Las grabaciones de la serie se realizaron en la región de Trentino-Alto Adige, especialmente en Curon Venosta y los alrededores del lago Resia, un paisaje alpino que contribuye a la atmósfera inquietante de la historia.

Con el estreno de la serie, Curon volvió a despertar el interés internacional y muchas personas comenzaron a descubrir la verdadera historia detrás del pueblo sumergido, convirtiendo al lago Resia y su campanario en uno de los lugares más curiosos y fotografiados del norte de Italia.

El libro inspirado en Curon y el Lago di Resia

La historia de Curon y el lago Resia también inspiró la novela Resto qui (Me quedo aquí), del escritor italiano Marco Balzano, publicada en 2018. El libro nació precisamente a partir de la imagen del campanario que todavía emerge de las aguas y de la tragedia que vivieron las familias obligadas a abandonar el pueblo tras la construcción de la represa.

La novela está ambientada en Curon durante el período del fascismo y los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. A través de la historia de Trina, una maestra del Tirol del Sur, el autor reconstruye la vida en esta región fronteriza marcada por los conflictos culturales, la italianización forzada y la posterior inundación del pueblo.

Más allá del drama histórico, Resto qui se convirtió en una de las obras italianas más reconocidas de los últimos años y fue traducida a numerosos idiomas. El éxito del libro volvió a despertar el interés por Curon Venosta y por la historia real que se esconde detrás del famoso campanario del lago Resia.

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