Respuestas para entender la historia del voto y su recorrido en el tiempo. Además, algunas preguntas clave: ¿votar es obligatorio? ¿qué sucede si no se vota? ¿hay algún tipo de sanción o multa?

En Italia, al igual que en el resto de Europa, la evolución del voto fue paulatina y formó parte de un proceso en el que, con el paso del tiempo, se fueron superando barreras y conquistando derechos para cada vez más italianos. Sin embargo, en los últimos años, la participación electoral sufrió una importante caída, con un elevado número de personas que no acuden a las urnas a votar.
Esta tendencia se ha vuelto particularmente evidente en las consultas populares más recientes: en 2025 varios referendos sobre trabajo y ciudadanía no alcanzaron el quórum requerido de participación, dejando sin efecto sus resultados.
Para 2026 los italianos están llamados de nuevo a las urnas el 22 y 23 de marzo en un referendum constitucional sobre la reforma de la justicia, con debates sobre la separación de las carreras de los magistrados y cambios en el órgano de autogobierno judicial. A continuación, un recorrido por la historia del voto y la situación actual en Italia.
El camino a la democracia en Italia y la evolución del voto
Podría decirse que el voto se inició en Italia en el año 1848 durante el Reino de Sardegna, antes de la unidad nacional de 1861, cuando con la ley promulgada por el rey Carlo Alberto, sólo podían votar los hombres mayores de 25 años que pagaran al menos un tributo de 40 liras al Reino.
Pasaron dos décadas,hasta que en el año 1872 se rebajó la edad electoral de 25 a 21 años y se admitió el voto a todos los ciudadanos alfabetizados, aunque el número de electores siguió siendo de un nivel reducido. Recién en 1881 el Parlamento del Reino de Italia aprobó la ampliación del derecho de voto y se admitió a los varones de la clase media.
Sufragio universal masculino en Italia
El sufragio universal masculino fue introducido por la Ley N.º 666 de 30 de junio de 1912. La elegibilidad electoral se extendió a todos los ciudadanos varones mayores de 30 años sin ningún requisito de empadronamiento o educación, manteniéndose las condiciones de empadronamiento o servicio militar o la posesión de los títulos anteriormente exigidos para los menores de 30 años. El cuerpo electoral pasó de 3.300.000 a 8.443.205, de los cuales 2.500.000 eran analfabetos, es decir, el 23,2% de la población.
Al final de la Primera Guerra Mundial, la Ley N.º 1985 de 16 de diciembre de 1918 amplió el sufragio a todos los ciudadanos varones que hubieran cumplido 21 años y, sin límite de edad, a todos los que hubieran servido en el ejército durante la Primera Guerra Mundial. Pero las mujeres, hasta ese entonces, estaban excluidas de poder votar. Fue recién en el año 1946 que se determinó el voto universal para hombres y mujeres que hubieran alcanzado la mayoría de edad, inicialmente 21 años hasta el 1975, cuando se redujo la edad a los 18 años.
El voto de las mujeres y la formación de la República
En marzo y abril de 1946 las mujeres asistieron a las urnas por primera vez, en las elecciones locales celebradas en aquel entonces. Finalmente el 2 de junio de 1946, en medio de un período de transición con la caída del fascismo y el final de la Segunda Guerra Mundial, se celebró el referéndum que dio nacimiento a la República y a la elección de una Asamblea Constituyente, con la elección de los diputados se encargarían de redactar la nueva carta constitucional. El rol de las mujeres fue fundamental: votaron 12.998.131 mujeres frente a 11.949.056 hombres.

Según publica el Quirinale, sitio oficial de la presidencia de la República, la participación de los votantes fue altísima. En 1946 había 28 millones (28.005.449) de votantes con derecho a voto, con casi 25 millones (24.946.878), es decir, el 89,08%. De los 23.437.143 votos válidos, 12.718.641 (equivalente al 54,27%) fueron a favor de la República, mientras que 10.718.502 (equivalente al 45,73%) a favor de la Monarquía.

La transición de la Monarquía a la República se produjo en un clima de tensión, en medio de controversias sobre la regularidad del referéndum, acusaciones de fraude y polémicas en la prensa. Una vez evaluada la votación, el Tribunal de Casación proclamó oficialmente el nacimiento de la República Italiana el 18 de junio de 1946.
Participación política y electoral en Italia: datos y tendencias
Pero, ¿cuál es la situación actual en Italia? ¿qué grado de participación en la vida política hay? ¿cuánto se involucran los italianos en las urnas? Un artículo del diario Corriere della Sera señala que en los últimos veinte años hubo un declive de la participación en la vida política del país.
Tal como se desprende de los datos proporcionados por el portal del gobierno Eligendo, en 1993 se alcanzó un 80% de participación, cuando se introdujo la «Elección directa del alcalde, del presidente de la provincia y de los consejos municipales y provinciales» por medio de la Ley nº 81, de 25 de marzo de 1993. Sin embargo, la participación mostró una reducción drástica en el 2013 cuando bajó al 52%.
Según un estudio publicado por el portal OpenEditionJournals, del investigador Maurizio Cerruto, la participación electoral fue elevada hasta finales de los 70, cuando superó el 90%. Luego, con las elecciones de 1979, se inició una fase descendente que se prolongó hasta las elecciones generales de 2008. Entre los años 1979 y 2008, señala la publicación, los no votantes aumentaron más de 10 puntos porcentuales, pasando del 90,6% al 80,5%.

Tres períodos en la evolución del voto en Italia
El estudio distingue al menos tres períodos en la evolución de la participación electoral en Italia. Una primera fase va de 1948 a 1976, en la que aproximadamente 93 de cada 100 votantes acudieron a las urnas. En la segunda fase, de 1979 a 1992, las abstenciones pasaron a ser de dos dígitos, del 9,4% en 1979 al 12,7% en 1992. Por último, en la última fase, de 1994 a 2008, la tendencia creció aún más: la tasa abstencionista pasó del 13,9% en 1994 para alcanzar un pico temporal del 19,5% en 2008.
Numerosos datos muestran que el abstencionismo, es decir, aquellos que deciden no votar, se impuso en Italia durante las últimas décadas. Un análisis del 52º informe del Censis, citado por la revista de política internacional MSOI thePost, señala que el porcentaje de votantes abstencionistas creció a lo largo de los años. Del 7,1% de abstencionistas en 1968 y del 7,4% en 1996, se pasó al 27% en 2018, alcanzando una diferencia de veinte puntos porcentuales en los últimos cincuenta años.
Cómo votaron los italianos en 2025
En 2025 Italia volvió a las urnas, pero no para unas elecciones generales sino para varias consultas y elecciones importantes con resultados significativos en la participación electoral. En particular, los cinco referendos celebrados los días 8 y 9 de junio de 2025, sobre temas como la reducción del tiempo exigido para obtener la ciudadanía y cambios en derechos laborales, no alcanzaron el quórum mínimo requerido del 50 % de participación.
Este resultado de bajo afluencia confirma una tendencia de disminución de la participación ciudadana en votaciones no obligatorias, reflejando una creciente desafección electoral entre los votantes italianos. Las cifras muestran que, aunque hay interés en los temas planteados, la falta de implicación mayoritaria ha sido una constante que condiciona la validez y el impacto político de estas iniciativas.
Además de los referendos, en 2025 también se llevaron a cabo varias elecciones regionales, donde igualmente se observó una participación menor comparada con procesos anteriores, con datos publicados por el Ministerio del Interior que registran tasas de alrededor del 42‑45 % en regiones como Campania, Puglia y Veneto, significativamente por debajo de las elecciones generales.
¿Es obligatorio votar en Italia y cuáles son las sanciones?
En Italia el voto es un derecho que tienen todos los ciudadanos mayores de 18 años. El artículo 48 de la Constitución establece el principio del sufragio universal, reconociendo el voto, de carácter personal, igualitario, libre y secreto, a todos los ciudadanos mayores de edad sin distinción de sexo.
Votar es un deber cívico y un compromiso con la democracia. El abstencionismo, la posibilidad que también tienen los ciudadanos de no acudir a las urnas por elección personal y otros motivos, no está sancionado.
La Constitución señala que el derecho al voto sólo puede ser restringido «sino por incapacidad civil o como consecuencia de una condena penal irrevocable o en los casos de indignidad moral señalados por la ley».
El artículo 48 de la Constitución
«El voto es personal e igualitario, libre y secreto. Su ejercicio es un deber cívico. La ley establece los requisitos y procedimientos para el ejercicio del derecho de voto de los ciudadanos residentes en el extranjero y garantiza su efectividad. A tal efecto se establecerá una circunscripción exterior para la elección de las Cámaras del Parlamento, a la que se asignarán los escaños en el número que establezca la norma constitucional y según los criterios que determine la ley»
Constitución Italiana


